FORO LEGAL

En este espacio incorporamos una serie de artículos relacionados con materias jurídicas de actualidad.

 

 

 

 

 

RECURSO DE AMPARO: ¿ES NECESARIO INTERPONER PREVIAMENTE EL INCIDENTE DE NULIDAD DE ACTUACIONES?

El día 26 de mayo de 2007 entró en vigor la nueva redacción dada al artículo 241.1 de la Ley Orgánica del Poder Judicial (en adelante LOPJ) por la Ley Orgánica 6/2007, de 24 de Mayo, según la cual, “quienes sean parte legítima o hubieran debido serlo, podrán pedir por escrito que se declare la nulidad de actuaciones fundada en cualquier vulneración de un derecho fundamental de los referidos en el artículo 53.2 de la Constitución, siempre que no haya podido denunciarse antes de recaer resolución que ponga fin al proceso y siempre que dicha resolución no sea susceptible de recurso ordinario ni extraordinario”.

“De este modo se introduce una configuración del incidente de nulidad de actuaciones mucho más amplia, porque se permite su solicitud con base en cualquier vulneración de alguno de los derechos fundamentales referidos en el artículo 53.2 CE en lugar de la alegación de indefensión o incongruencia prevista hasta el momento”, tal y como se indica en la exposición de motivos de la propia Ley Orgánica 6/2007, ampliación que “busca otorgar a los tribunales ordinarios el papel de primeros garantes de los derechos fundamentales en nuestro ordenamiento jurídico”, pues “la protección y garantía de los derechos fundamentales no es una tarea única del Tribunal Constitucional, sino que los tribunales ordinarios desempeñan un papel esencial y crucial en ella”.

A la luz de esta nueva redacción del artículo 241.1 LOPJ y de la explicación de la misma que se da en la referida exposición de motivos, parece que es necesario interponer, en todo caso, el incidente excepcional de nulidad de actuaciones con carácter previo a la interposición del recurso de amparo, pues el artículo 44.1.a de la Ley Orgánica del Tribunal Constitucional (en adelante LOTC) requiere, para la admisión de dicho recurso de amparo, “que se hayan agotado todos los medios de impugnación previstos por las normas procesales para el caso concreto dentro de la vía judicial”.

De hecho, en el auto nº. 200/2010, dictado el día 21 de diciembre de 2010, en el recurso de amparo nº. 5572/2009, el Tribunal Constitucional inadmitió a trámite dicho recurso “por la falta de agotamiento de la vía judicial”, estableciendo así la doctrina del Tribunal Constitucional al respecto.

Sin embargo, posteriormente, el propio Tribunal Constitucional, en las sentencias nº. 17/2012 y nº. 23/2012, ha inadmitido por extemporáneos los respectivos recursos de amparo, “al haberse planteado un incidente de nulidad de actuaciones manifiestamente improcedente”, por entender que la interposición de estos incidentes “manifiestamente improcedentes” no suspenden el plazo para interponer el recurso de amparo constitucional.

A la vista de estas decisiones, cabe preguntarse cuándo es necesario interponer el incidente previo de nulidad de actuaciones y cuándo es “manifiestamente improcedente” interponer dicho incidente.

De la incertidumbre en esta materia ya se hizo eco el propio Tribunal Constitucional, en la sentencia nº. 13/2011, de 28 de febrero, en la que admite que se “sitúa al justiciable ante una delicada disyuntiva sobre el modo en que debe dar adecuada satisfacción al referido requisito procesal que franquea el acceso al amparo, puesto que una actitud medrosa o, por el contrario, arriesgada en el cálculo de la estrategia procesal pertinente puede conducir a un incumplimiento por defecto o por exceso que dé lugar a la producción del referido óbice procesal”, haciendo que la demanda de amparo resulte inadmisible (al no haberse presentado el incidente de nulidad) o extemporánea (al haberse presentado dicho incidente de forma improcedente).

Con la Sentencia nº. 216/2013, de 19 de diciembre, dictada por el Pleno del Tribunal Constitucional parece que ha quedado zanjada definitivamente esta cuestión. Así, el Tribunal Constitucional entiende que es “improcedente” el incidente de nulidad cuando en éste se denuncia la lesión de un derecho fundamental que no deriva originariamente de la sentencia de casación, sino de las sentencias anteriores de primera instancia y/o de apelación, pues en esas instancias ya se habría planteado la posible vulneración del citado derecho. No se trataría, así, de una lesión “ex novo” de un derecho fundamental que no ha podido denunciarse antes de recaer la resolución que pone fin al proceso, como exige el artículo 241.1 LOPJ. Y no sería necesario interponer dicho incidente de nulidad en estos casos por cuanto, aun cuando pudiera "ser formalmente procedente, resultaba materialmente inútil porque comportaba pedirle al órgano judicial que se retractase sobre lo que ya había resuelto en varias resoluciones previas”.

Por otro lado, sí que será necesario interponer el incidente excepcional de nulidad de actuaciones si la lesión del derecho fundamental se ha producido por primera vez en la sentencia que ha puesto fin a la vía judicial ordinaria, pues entonces esta exigencia respondería “a la finalidad de preservar el carácter subsidiario del recurso de amparo, evitando que el acceso a esta jurisdicción constitucional se produzca per saltum, es decir, sin brindar a los órganos judiciales la oportunidad de pronunciarse y, en su caso, remediar la lesión invocada como fundamento del recurso de amparo constitucional”.

         En todo caso, resulta evidente que esta doctrina nos sitúa ante una complicada encrucijada, pues nos obligará a evaluar en cada caso concreto si resulta o no procedente la interposición previa del incidente de nulidad de actuaciones, generando una inseguridad jurídica que debería evitarse a toda costa, toda vez que si no se interpone previamente dicho incidente de nulidad, podría inadmitirse el recurso de amparo por falta de agotamiento de la vía judicial previa y si se decide, en cambio, apurar la vía judicial ordinaria interponiendo el incidente de nulidad, se corre el riesgo de incurrir en extemporaneidad si el Tribunal Constitucional entiende luego que dicho incidente era “improcedente”.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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